Obsolescencia programada
 

¿Por qué mi móvil dura solo 2 años?

 

¿Por qué mi móvil ya no carga? ¿Por qué ha dejado de funcionar de repente? La mayoría de los productos tecnológicos están, lo que cotidianamente se llama, “programados para morir”.

En este post entraremos a hablar de la obsolescencia programada, base del consumo del sistema social y económico actual. Según BBVA y de una forma más técnica, la obsolescencia programada es “es un concepto que hace referencia a la decisión consciente por parte del fabricante de un bien o producto para que este tenga una vida útil delimitada de antemano y, tras ese instante, pierda su calidad, funcionalidad y utilidad”.

Esto se traduce en que hoy en día, es más rápido comprar un móvil nuevo que reparar uno dañado. La reparación supone buscar componentes del móvil que suelen ser difíciles de encontrar ya que no están a la venta o dejaron de existir al haber sido reemplazados por otra versión.

El objetivo es que el consumidor se vea obligado a comprar un producto nuevo, lo que asegura una gran y estable demanda de los smartphones. Tal y como menciona en su entrevista con la BBC Mundo Benito Muros, presidente de la fundación FENISS (Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada), un móvil debería durar de 10 a 12 años en lo respectivo a electrónica y mecánica. Sin embargo, según el periódico El Español que toma como referencia a España, la media de vida de un móvil es de 18 meses, estimando que se desechan al año 20 millones de teléfonos que suponen 2.000 toneladas de residuos.

Aunque se puede llegar a pensar que este concepto ha sido creado recientemente, su verdadero origen se retorna a 1920. Su creador fue Cártel Phoebus, quien propuso reducir la vida útil de las bombillas que vendían grandes fabricantes para incrementar las ventas.

 


La obsolescencia programada puede ser de tres tipos:
funcionalidad, calidad o deseo.

 

  El primer caso hace referencia a cuando surgen nuevas funciones, por ejemplo, los Memojis de iPhone.

  El segundo tipo surge cuando el producto empieza a presentar fallos en el funcionamiento y defectos en el procesador.

Por último, encontramos la tercera clase que ocurre cuando el consumidor decide cambiar el producto por cuestión de moda o estilo.

 

Lo que por ejemplo sucede cuando el usuario compra un nuevo móvil porque se ha ampliado la gama de colores de este disponible.


 

Estos problemas no solo surgen en la industria del Smartphone, sino que también están presentes en otras industrias como la de la automatización. Si se estropea una pieza de la cadena de producción y esto supone pararla, ¿qué podemos hacer para buscar esa pieza si hoy en día ha sido reemplazada por una nueva versión? Un buen método para solucionar tu problema es visitar QueroAutomation.com y consultar las múltiples y rápidas soluciones que la compañía ofrece.

Estas van desde comprar una pieza nueva, comprar la pieza que buscas reacondicionada, reparar tu pieza o hacer un intercambio. De esta manera y con un simple click, podrás darle una segunda vida a tu inversión de una manera rápida y sencilla, evitando altos costes.